jueves, 6 de junio de 2013

Cuando el comic español se llamaba TBO

El arte de la historia siempre ha tenido mucho éxito en España. Todo periodico o publicación suele tener sus viñetas propias o de otros (Malfalda o Garfield son un ejemplo) donde se comenta algún tema de actualidad o de otra indole. En España, además hubo empresas que se iniciaron en este tema: la que perduro en el tiempo fue "El Gato Negro" que pasaría a llamarse "Editorial Bruguera" (que editaba la revista infantil "Pulgarcito" con personajes de la talla de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, el Capitán trueno, el Jabato, etc.). Pero si hay una publicación que revoluciono la viñeta es la revista TBO. 

 

Ésta fue una publicación que tuvo diferentes étapas. La primera fue en 1917, pero gran parte de su difusión se produjo en épocas posteriores: la posguerra y años 60. En ellas, mediante un humor inteligente, no exento, a veces, de cierta crítica social, se entretenía a los niños españoles. 

La disparatada familia Ulises

Para la historia quedan secciones como "Los Grandes Inventos del TBO", donde se realizaban una serie de planos con los inventos más disparatados (dispositivo para hacer vino con zapatos viejos, procedimiento para descargar mercancías con jirafa, coche salta-vallas, etc.), "la familia Ulises", ejemplo de familia propia de la época, con sus problemas y alegrías, "Josechu el vasco", parodía del clásico vasco fuerte y aguerrido, "Morcillón y Babalí" y tantos otros formaron parte de la vida de muchos españoles durante mucho tiempo.

Los grandes inventos de TBO por el Profesor Franz de Copenhague

La publicación en la actualidad no existe, pero su trascendencia perdura. En 1968 se dio un hecho sin precedentes. Dada la fama que tenía todavía en su momento la publicación, la Real Academia Española de la Lengua puso el término Tebeo en el diccionario para referirse a la historieta en España, palabra que ya se utilizaba como sinonimo de comic desde hace mucho tiempo.

Ejemplar de TBO

La historieta española spañol le debe mucho a esta publicación con la que crecieron tantos españoles que buscaban algo de alegría en sus vidas tras haber sufrido una guerra y tener que reconstruir unas vidas que habían sido cortadas con el sonido de las bombas y la tragedia.
Una alegría que produjo el TBO con sus disparatadas historias. Unas historias que hicieron a más de uno esbozar una sonrisa y a todos reírse a carcajadas.

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