sábado, 19 de agosto de 2017

¡Esto es Esparta!

Indudablemente, Esparta, una de las muchas polis griegas, era completamente distinta a Atenas. Como introducción podemos decir que los espartanos eran tiranos, destacando por una educación física extremadamente dura y tanto una política como una economía destinada a la defensa de la propia ciudad, así como el ataque. 


Los espartanos, en resumen, eran una sociedad militarizada y, desde el principio una comisión de ancianos examinaba al recien nacido para determinar si estaba sano y bien formado. Si era débil, se le consideraba un inútil y se le conducía al Apótetas, lugar de abandono, al pie del monte Taigeto, donde se arrojaba al bebe a un barranco. Por lo tanto, practicaban la eugenesia. Los que estaban fuertes y sanos, se les formaba físicamente hasta el pinto de que tenían que dejar sus casas con 7 años  para aprender el arte militar. Además tenían se veían obligados a pasar hambre, frío y dolor como una forma de entrenamiento. 

Jóvenes espartanos ejercitándose

Por su parte, las niñas también eran preparadas para tener un físico fuerte para que pudieran engendrar los mejores guerreros. Si ellas desobedecían, les aplicaban castigos físicos extremadamente duros. Curiosamente, las mujeres de Esparta, a diferencia de otras polis, gozaron de más derechos e igualdad con respecto de los hombres.  

Leónidas en las Termópilas

Por supuesto su sociedad era oligárquica. Los primeros eran los espartiatas, que poseían derechos políticos (el poder estaba en manos de unos pocos), controlando el Gobierno y la tierra. A continuación, estaban los periecos, que eran los comerciantes, agricultores y artesanos, los cuales pagaban los impuestos a los anteriores, y los ilotas, que eran los esclavos. Los espartanos, por lo tanto, eran esclavistas y consideraban que el linaje estaba por encima de todo. 


Esparta fue una potencia militar extraordinaria (¡No era para menos!), destacando por su rivalidad con Atenas (acuerdense de la guerra del Peloponeso), liderando a los aliados helenos durante las Guerras Médicas en la primera mitad del siglo V a. C, destacando la famosa historia de los 300 de Leónidas. Esparta mantendría su independencia hasta la conquista de Roma después de un largo y progresivo declive. Aún sorprende Esparta, la terrible Esparta, por su gran diferencia a nivel social, político y económico con otras polis griegas y es que el mundo antiguo sería difícil entender sin ella. 

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