domingo, 24 de septiembre de 2017

Clásicos Inmortales: Forajidos

Magistral obra de cine negro, dirigida por uno de los cineastas más representativos del género, Robert Siodmak, en una adaptación de un relato corto de Ernest Hemingway, que disecciona como las malas decisiones y la ambición desmedida puede llevar a la mismísima muerte.  


Dos tipos, mal encarados y con cara de pocos amigos, llegan a un pequeño pueblo para matar a Pete Lund al que conocen como "El Sueco" (Burt Lancaster), que es trabajador de una gasolinera. Un compañero de trabajo del sueco" le advierte, pero éste, extrañamente y entre las sombras, no hace ningún intento de huir, y lo matan en su habitación de hotel. 

La muerte llama

El investigador de seguros de vida Jim Reardon (Edmond O'Brien) es asignado para encontrar y pagar al beneficiario de la póliza de el fallecido. Rastreando y entrevistando a los amigos y compañeros del muerto, Reardon ensambla pedazos de historia del sueco, que le pueden ayudar a conocer a ese hombre. El Teniente de policía Sam Lubinsky (Sam Levene), un amigo cercano y de mucho tiempo del sueco al que no veía hace tiempo, le ayuda en ello. 

El mundo del boxeo

Resulta que el sueco hace tiempo era un boxeador profesional, cuya carrera terminó debido a una lesión en la mano. Luvinsky, amigo de la infancia del sueco, le ofrece unirse a la policía, pero no sólo lo rechaza, sino que se se mezcla con una multitud de tipos relacionados con el hampa, entre los que se encuentra "Big Jim" Colfax dejando a su novia Lily (Virginia Christine) por la misteriosa Kitty Collins (Ava Gardner) por la que cumplirá tres años en prisión por robo de joyas. Paradojicamente, Lily acaba casandose con el Teniente Lubisnky.


Cuando el sueco sale, "Dum Dum" Clarke (Jack Lambert), Blinky" Franklin (Jeff Corey) y él son reclutados para un robo de nóminas pensado por Big Jim. Lo complicado es el hecho de que ahora Kitty es la chica de Big Jim. El robo es de unos 250.000 dólares. Cuando su lugar de encuentro (supuestamente) se quema, todos los miembros de la pandilla menos el sueco son notificados de dónde reunirse, pero Kitty le informa que ha sido engañado. El sueco toma todo el dinero a punta de pistola y huye, encontrándose con Kitty en Atlantic City, y luego, desapareciendo on el dinero. 


En el presente, Reardon mira la pensión donde vivía. Efectivamente, Dum Dum aparece, buscando una pista sobre el paradero del ansiado botín. Reardon obtiene información del ladrón, pero Dum Dum se va antes de que la policía pueda arrestarlo. 
Posteriormente, va a ver a Big Jim, el cual es ahora un contratista de la construcción muy exitoso y que niega los hechos. Reardon miente, diciéndole a Big Jim que tiene suficiente evidencia para condenar a Kitty. Él contactará con Kitty, sin poner nada en claro, aunque los dos sicarios intentaran matarle, pero al final éstos acabaran siendo abatidos.


Reardon y Lubinsky se dirigen a la mansión de Big Jim, pero llegan demasiado tarde para impedir que Dum Dum y Big Jim se maten entre sí por el botín. Reardon explica que cuando descubrió que el incendio que destruyó el punto de encuentro se había establecido horas después de que Kitty notificará el nuevo punto de reunión a todos del nuevo lugar de reunión, se dio cuenta de que Kitty y Big Jim habían establecido un lugar de reunión con el sueco. Dum Dum finalmente también descubrió la verdad. 
Cuando Lubinsky le pregunta al moribundo Big Jim el motivo por el que hizo matar al sueco, Big Jim le dice que no podría arriesgarse a que otro miembro de la pandilla pudiera encontrarle y cuando lo vio en la gasolinera, únicamente pensó que tenía que matarle. Kitty le pide a su marido que la exoneren en una confesión del lecho de muerte, pero él muere primero ante la desesperación de la joven.


Expresionismo en estado puro (Maravillosa utilización de las sombras), mezclado con ambición, corrupción, una femme fatale prodigiosa (encarnada en una sensual Ava Gardner) y sobre todo mucho dolor en el primer trabajo de Burt Lancaster como ese sueco que pasó de ser un tipo exitoso en el boxeo a ser un criminal y finalmente un tipo con un pasado lleno de sombras que estaba condenado a ser asesinado... por el vil metal.

Ficha

Dirección
Robert Siodmak
Producción
Mark Hellinger
Guión
Richard Brooks
Anthony Veiller
John Huston
Obra:  Ernest Hemingway
Música
Miklós Rózsa
Fotografía
Woody Bredell
Montaje
Arthur Hilton
 
Otros datos

País
Estados Unidos
Año
1946
Género
Cine negro
Duración
103’
 
Protagonistas

Actor
Personaje
Burt Lancaster
Pete Lund “El Sueco”
Ava Gardner
Kitty Collins
Edmond O'Brien
Jim Reardon
Albert Dekker
"Big Jim" Colfax
Sam Levene
Teniente Sam Lubinsky
Virginia Christine
Lilly Harmon Lubinsky
Jack Lambert
"Dum Dum" Clarke
 
Entre las sombras (En inglés)

Las niñas de Garabandal

En Cantabria, ubicada en la sierra de Peña Sagra, se halla San Sebastián de Garabandal, una zona rural de poco más de 100 habitantes (según el INE) y que aparte de su valor natural, no tendría mayor atractivo... a no ser que algunos de los lugareños nos contaran lo que allí ocurrió y que hizo que en los años 60 parte de España mirara hacía esa zona.


Entre 1961 y 1965, cuatro niñas que respondían a los nombres de Conchita González, Mari Cruz González, Jacinta González y Mari Loli Mazón, sin relación alguna de parentesco, afirmaron haber presenciado apariciones del mismísimo Arcángel San Miguel y de la Virgen María. 
Según su testimonio, San Miguel les anunció la próxima aparición de la Virgen, que ocurrió el 2 de Julio de 1961. Durante aproximadamente 2.000 sesiones (¡Una barbaridad!) y ante grandes multitudes, las jóvenes entraban en profundo estado de éxtasis, teniendo lugar supuestos fenómenos paranormales o que iban contra toda lógica, los cuales fueron registrados por cámaras fotográficas o filmaciones (Vean abajo) como levitaciones, demostraciones de fuerza, caminar de espaldas por suelos empedrados sin caerse. Así, mirando al cielo. Todo eso ante personas no ya sólo del pueblo, sino de fuera, ya que se convirtió en literalmente un centro de peregrinaje para observar tales prodigios sobrenaturales. Entre las personas que pasaron por el pueblo destacó el jesuita Luis Andreu, el cual falleció poco después de asegurar que había contemplado la visión de las niñas, así como a la propia Virgen. Nunca salió del trance. Lo cierto es que ésto despertó recelos de un régimen reacio a tales acontecimientos, al igual que la propia Iglesia, la cual no dio validez a los mismos sobre todo tras las supuestas denuncias de la Virgen sobre la corrupción eclesial, aunque también es verdad que la Iglesia siempre es reservada a la hora de catalogar las visiones como apariciones. 

Las niñas. Con sotana el jesuíta Luis Andreu

El mensaje principal de las presuntas apariciones se basó en que la humanidad debía cambiar su rumbo (que todos los hombres debían ser buenos con el prójimo), advirtiendo sobre un próximo "fin de los tiempos". Este supuesto fin llegaría tras un milagro universal, de cuya fecha sería depositaria una de las niñas videntes.

Conchita en éxtasis

Los fenómenos acabaron después de un tiempo y a diferencia de la mayoría de "videntes", ninguna de las cuatro niñas llegó a profesar la vocación religiosa (Supuestamente la propia Virgen se los habría dicho): Tres todavía viven (Conchita González, Jacinta González y Mari Cruz González) y una falleció en 2009 (Mari Loli Mazón). Todas tuvieron hijos. Mari Cruz González es la única que reside en España, concretamente en Avilés, Asturias.

Y ahí quedó San Sebastián de Garabandal, hoy casi un pueblo fantasma, como una especie de testigo mudo de los hechos que allí sucedieron e hicieron que medía España alzara su vista para enterarse de los hechos que allí supuestamene sucedian.